jueves, septiembre 14, 2006

 

La cultura política

Es interesante reflexionar sobre las razones por las que la política es a veces tan difícil de descifrar. Desde mi perspectiva, este asunto tiene que ver con factores inherentes a la persona que pretende hacer un análisis político, por precario que sea y con elementos que le son naturales a quienes se dedican a tal oficio.

Los factores personales de los "analistas", sean estos profesionales o no, tienen que ver con la formación personal de cada quien. Las preferencias políticas, como las filiaciones religiosas, frecuentemente se aprenden en casa; son aspectos formativos que surgen de la experiencia personal familiar, que se construyen con la congruencia actitudinal con determinadas posturas ideológicas. Por supuesto, siempre hay quienes, tanto en el ámbito político como religioso, abandonan "sus orígenes" por decepción o por convencimiento. Ante esta realidad, quienes han surgido de familias "sumamente politizadas", seguramente serán aquellos que aprenden más fácilmente a corender los movimientos políticos.

Otro de los factores personales, es la experiencia de vida. La sensibilidad o la indolencia ante los hechos políticos, surge de haber visto o dejado de ver acciones y reacciones, perspectivas y posturas, congruencias e incongruencias. En este sentido, la experiencia pude producir en la persona una tendencia a intentar hacer la interpretación de la política, siempre y cuando la persona haya desarrollado pensamiento crítico y autónomo. En la medida en que la persona es menos manipulable políticamente, su entendimiento del ámbito político será mayor.

Ahora, en la parte que corresponde a los actores políticos, hay algunas cuestiones que se van generando como prácticas políticas habituales. La política es sin duda, la ciencia subterránea, es decir, se dice una cosa, pero se hace otra "por debajo del agua". Hay una extraordinaria tendencia a pretender manipular a través de actuaciones, muchas veces dignas de un Oscar. Sin embargo, quienes han aprendido un poco del arte de la traducción política, pueden entrever las verdaderas intenciones de las acciones ejecutadas. Obviamente, hay buenos y malos actores, al igual que buenos y malos políticos.

Resulta interesante, a la luz de lo que he comentado, que Andrés Manuel haya estado haciendo traducciones políticas desde el templete del Zócalo en los más de 40 días que lleva a campando allí. Este hombre, que ha vivido toda su vida inmerso en el ambiente, ha decidido dar a conocer a quienes le siguen, el "cómo se mueven las cosas" en el bajo mundo de la política mexicana, con el propósito de hacer una especie de alfabetización política del Pueblo de México.

Es interesante, sin duda, reflexionar sobre esto, sobre todo a la luz de la Convención Nacional Democrática, que tiene a "los poderosos" con una extrema preocupación por lo que los renegados hagamos.





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