domingo, septiembre 03, 2006

 

La Convención Nacional Democrática

En la víspera de que el Tribunal Electoral emita su fallo sobre la validez de la elección, el verdadero centro informativo está en la Convención Nacional Democrática.

En el corazón más recalcitrante del panismo en México -León, Guanajuato- he visto como decenas de personas se alistan para asistir a la CND. He podido constatar la pasión con la que viven este momento, que me revela la forma en la que han vivido antes en esta ciudad, desde la trinchera de la izquierda. Veo en ellos la misma decisión que yo he tenido desde mi adolescencia, de levantar la voz contra un régimen hecho por los poderosos y para los poderosos. También comparto con ellos el legítimo interés de participar en la Convención, en la que tendremos, por primera vez en nuestras vidas, la posibilidad de participar en las decisiones que se tomen para encauzar nuestro país.

La legitimidad de la gran concentración es, por supuesto, el sustento constitucional que tiene. Sin embargo, hay otras cuestiones profundas, menos legalistas, que la fundamentan.

La voz de la gente está perdida desde la época de la revolución mexicana de principios del siglo XX. La institucionalización dirigió al país a un lugar en el que poco a poco los valores revolucionarios se fueron perdiendo. El presidencialismo sustituyó al dictador, que a su vez había sustituído al emperador. Después de que mucha gente murió por defender la voz popular, ésta terminó por ser callada con el abuso de quienes ostentaban el poder. El presidente, los jueces, los legisladores y todo el gabinete, se convirtieron en una corte real; todos intachables, todos intocables, todos decentes y todos autoritarios.

México no es un país de cobardes; la gente ha estado siempre dispuesta a luchar. Pero, no se puede dejar de reconocer que México tiene un gran pecado: la ignorancia, que no sólo no ha sido combatida eficazmente, sino que ha sido promovida por los poderes fácticos del país. Y no me refiero solamente a la ignorancia por la baja escolaridad, sino a la que ha sumido a la población en un mar de falta de civilidad, de conciencia del otro, de los derechos de las personas, del conocimiento de la historia y de pensamiento crítico. Esta ignorancia favorece al gobierno, a la iglesia católica y a las cúpulas de poder. A través de ella, han manipulado por años a la gente.

A pesar de que hay personas que siguen presas en la cárcel de los diversos tipos de ignorancia, hay un amplio sector que ha empezado a salir de ella, al menos en lo que le concierne a sus intereses más fundamentales. Esta parte de la población es la que hoy está dispuesta a resistir los embates de quienes quieren perpetuar el actual estado de cosas.

La Convención Nacional Democrática es la oportunidad que tenemos de hacer las cosas a conveniencia de la mayoría de la gente. Nos otorga voz y voto ante la realidad de nuestro país; reconoce nuestra ciudadanía y la potestad que tenemos para decidir sobre nuestro futuro.

A través de la CND, quienes siempre hemos estado del lado pisoteado del país, podemos convertirnos en el lado reformador del mismo.





<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?