domingo, septiembre 10, 2006

 

Ciudadanos en la Convención Nacional Democrática

El próximo sábado, después de ir a celebrar la conmemoración del inicio de la Guerra de Independencia con el tradicional grito -que ahora será protagonizado por el Presidente Electo Legítimo, Andrés Manuel López Obrador- cientos de miles de ciudadanos nos daremos cita en al Convención Nacional Democrática.

Me parece importante la idea de aclarar que seremos "cientos de miles de ciudadanos" y no militantes de partidos, que no alcanzarían a juntar tal cantidad de gente. Y precisamente la presencia abrumadoramente ciudadana, es lo que legitimiza a la Convención.

Téoricamente, el Presidente y su gabinete, los legisladores y el poder judicial, son los tres poderes de la unión y tienen el propósito básico de coordinar esfuerzos para velar por el bienestar de la ciudadanía y representarla en la toma de decisiones en el país. Sin embargo, esto hace mucho que no es así, si es que alguna vez lo fue.

El Poder Ejecutivo se adquiere en la práctica, para conferir al agraciado una investidura real, intocable e incuestionable. El portador de la banda presidencial adquiere impunidad por el resto de su vida; el poder les sirve para alcanzar sus objetivos personales, para beneficiar a sus allegados y para validar los intereses de la plutocracia.

El Poder Legislativo, tradicionalmente conformado por las "bancadas" actúa como un ente amorfo de varias cabezas; cada bancada responde a los intereses de su partido, sin considerar jamás los de sus "representados".

El Poder Judicial, es la comparza del ejecutivo; sirve para darle legalidad a los delitos cometidos por los poderosos. Tiene un papel político y maneja la ley discrecionalmente.

Todas estas instituciones están podridas; no son confiables. Y los ciudadanos hemos declinado hacer uso de los derechos que nos corresponden.

Por lo anterior, en este tiempo resulta imprescindible que los ciudadanos asumamos nuestro poder fundamental de hacer valer nuestros derechos constitucionales. Si los ciudadanos exigimos que se cumplan, tendrán que acatarlo aquellos que en realidad son "servidores públicos".

"Hoy México ya cambió", pero no en el sentido en que Fox los dice; cambió porque la gente ya decidió levantarse del letargo en el que la habían sumido los gobiernos totalitarios. Cambió porque empieza a darse la conciencia cívica en un buen número de millones de personas. Y por eso, ya no hay marcha atrás.

Los ciudadanos no estamos desprestigiados como los políticos. Así que, desde nuestra trinchera ciudadana honorable, nos toca reconstruir lo que los gobiernos malignos han dejado en ruinas.

¡Los ciudadanos somos valiosos y poderosos!





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