jueves, agosto 03, 2006

 

En defensa de las convicciones

En los últimos meses, como muchas otras personas, me he visto involucrada en discusiones relacionadas con el proceso electoral de este año. Me han tocado distintos tipos de interlocutores: quienes discuten apasionada e irreflexivamente con argumentos inverosímiles; aquellos que tibiamente defienden una postura; los que se dicen en contra de todos los candidatos, porque ninguno es una opción viable; también los que se burlan abiertamente del proceso, sin profundizar o los que evaden el tema con la frase de "no hables ni de política ni de religión". Muy pocos han sido los que tienen convicciones firmes y fundamentadas.

Me desenvuelvo en un ambiente de profesionistas. Por lo mismo, me impresiona la falta de cultura política que tiene la mayoría. Se dejan llevar por lo que dice la televisión, de una manera absolutamente acrítica; la capacidad de análisis se ve realmente mermada, por una ausencia de visión.

Vivo en Guanajuato, Estado panista, que ocupa uno de los últimos lugares en nivel educativo; sin embargo, León es una de las ciudades más importantes del país, con mayor ingreso percápita y una de las más pobladas de autos de lujo. En este contexto, andar por la vida con un moño tricolor en la solapa, despierta diferentes reacciones:

1. Burla: "¿A poco le vas al Peje?, ¡Pero si está loco!"

2. Enojo: "¡Ay, no seas ridícula, la gente de izquierda es de segunda"

3. Extrañeza: ¿se te adelantaron las fiestas patrias?

4. En fin...

Lo cierto es que resulta que la defensa de las convicciones es difícil; mucha gente carece de ellas. el relativismo ideológico y moral han llevado al ser humano posmoderno a la deshumanización, que llega al extremo de dejarlo sin ideales.

Quienes expresamos nuestro apoyo fundamentado y reflexivo a una causa, somos bichos raros o estamos locos; somos paranóicos, estamos enfermándonos de los nervios, etc. Necesitamos "bajarle" porque no es para tanto, dicen algunos.

El asunto es que sí es para tanto; el futuro del país está en juego. Y no me refiero solamente a que Andrés Manuel sea reconocido como presidente de México; estamos en un nivel en el que o se gana o se pierde la dignidad nacional. Esto va mucho más allá de los partidos políticos y los candidatos; se trata de la gente, que se ha dado cuenta de que no tiene que resignarse siempre.
Han abierto los ojos ante un escenario sumamente complejo. Hay un líder capaz de guiar a la gente ofendida.Entonces, estamos en un momento ideal para poner de moda la defensa de las convicciones. Por eso:

¡Sí al voto por voto!
¡Sí al plantón!
¡Sí a AMLO!
¡Sí a México!

Comments: Publicar un comentario



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?